fuente: artículo de EL MUNDO del 31.10.2021

El centro Cardenal Cisneros, cuna de ilustres intelectuales, artistas y políticos, abre al público su increíble patrimonio atesorado desde el siglo XIX

Sólo un alumno no superó la prueba de acceso a la universidad el pasado año. Un chico con mucho futuro, quién puede negarlo. Porque entre el alumnado ilustre del Instituto Cardenal Cisneros también hay quien tardó 11 años en finalizar el bachillerato o quien jamás se presentó al examen de Historia de España, y terminaron siendo Antonio Machado, poeta inmortal de la generación del 98 tras años de “monotonía de lluvia tras los cristales”, y Miguel Primo de Rivera, el dictador que gobernó el país entre 1923 y 1930. Medio callejero español estudió o se examinó entre estos muros.

Presidentes del Gobierno: Eduardo Dato Iradier, suspenso en Fisiología e Higiene, y Francisco Silvela.

El Cisneros, uno de los seis institutos de secundaria históricos de Madrid, celebra sus 175 años -cumple ya 176, el aniversario quedó pospuesto por la pandemia- y lo conmemora con una exposición de su pasmoso patrimonio, abierta al público –previa inscripción en su web-. “No se ha hecho suficiente difusión de lo que conservamos”, explica María del Mar Ruiz-Calero, la directora. Desembarcó hace dos años, tras 25 de carrera, con un proyecto de cuatro años que incluía el cariño impulsor de este fondo museístico y bibliográfico. “Mis colegas de otros centros me envidian. Incluso antiguos alumnos que han venido a verme, decían: ‘Querría haber estudiado en un sitio así’. Nos sentimos privilegiados, ¡poder trabajar aquí!”, alza las manos y recorre de un vistazo las vitrinas de madera.

Presidentes Iª y IIª República: Nicolás Salmerón (profesor), Manuel Azaña Díaz, 12 sobresalientes en 14 asignaturas; Alejandro Lerroux.

El gabinete de historia natural, estrenado en 1848 con especímenes legados del Museo nacional de Ciencias, acumula pájaros naturalizados; botes con anfibios y reptiles en formol; fósiles auténticos; modelos anatómicos de tal precisión que asombran a cirujanos; epidiascopios; mapas y láminas de toda índole… y hasta un esqueleto real y un hombre clástico de 1877, con 1.500 piezas, y que costó 3.000 pesetas. U 11 cajas de herbarios de tela, confeccionados por Marie Fortier y únicos en Europa, como bien sabe la Escuela de Bellas Artes de París, que los ha pedido para una muestra el próximo verano. Este tesoro velado desde el siglo XIX, al que se suman los más de 10.000 ejemplares de la biblioteca desde el siglo XV, es de a poco restaurado por la Dirección general de Patrimonio.

“Subimos a los alumnos y les damos piezas para que las toquen. Pueden verlas en internet, pero tocarlas es otra cosa. Los pequeños sienten curiosidad y los mayores las usan en trabajos de investigación”, cuenta Ruiz-Calero. Incluso hay hallazgos causales mientras trasteaban, como dos recortables anatómicos que, capa a capa, desnudan los órganos, y que ahora están encapsulados tras un tratamiento de restauración. “Sólo los tendremos tres meses expuestos para que no les dé mucho el sol, como nos dijeron”, guía la directora en una visita en exclusiva para GRAN MADRID.

Ministros: Fco. de Borja Queipo de Llano; Gutiérrez Mellado, aprobado en Gimnasia y matrícula de honor en el resto; Ruiz Giménez…

Fundado en 1845 en el barrio de Noviciado, el Cardenal Cisneros es el instituto público de secundaria más antiguo de Madrid, junto al de San Isidro. Después vendrían el de Isabel la Católica (1928), el Cervantes (1929; con alumnado femenino), el Lope de Vega (1933) y el Ramiro de Maeztu (1939). Hasta 1876 no consta una alumna examinada: Antonia García Zabala, la primera de las 57 matriculadas en el siglo XIX, según la memoria de 447 páginas de Gloria González y Begoña Talavera, dos maestras.

Tras rebasar la garita de la bedela, la escalera imperial, con los peldaños de mármol ya desgastados, sitúa de golpe ante una institución imponente. “Influye en algunas familias el hecho de que tenga tanta historia. Siempre ha sido un centro de referencia y eso ayuda un poco”.

Alcaldes: Tierno Galván, seis sobresalientes, dos notables, seis aprobados; Álvarez del Manzano, aprobado en Grado Superior…

El estilo docente fue muy innovador desde el inicio. Con un claustro integrado por catedráticos, cada uno impartía no más de una hora y media diaria, lo que les permitía dedicar tiempo a sociedades científicas o a la política. Aunque el compromiso con el conocimiento y su divulgación eran axiomas. Así, Manuel Mª José de Galdo, director (1881-95), senador y alcalde de la ciudad, logró tantos recursos que el material zoológico, botánico y anatómico se compró en talleres de París, como el del Dr. Auzou. O el profesor Celso Arévalo, un revolucionario de la enseñanza científica, que instaló el primer laboratorio de física y química, aún en uso y con mobiliario e instrumental originales. O José María Igual Merino, director en dos ocasiones (1945-49 y 1969-71), que en su testamento dejó un legado para el departamento de Geografía e Historia: parte de su biblioteca, muebles, cuadros y dinero.

De la escena: Fernando Fernán Gómez, 60 pesetas para obtener el título; Garci, Pajares, Gerardo Vera, José Luis López Vázquez…

Reconoce la directora que el instituto se situó a la vanguardia de Europa, sobre todo antes de la Guerra Civil, “y eso sigue marcando”. Ahora, además de un programa de ampliación de inglés, cuentan con una sección lingüística de alemán con estancias de intercambio, y con el proyecto Hoquetus, destinado a alumnado de conservatorio, para que compaginen horarios y exámenes con el estudio musical.

Literatos: Enrique Gardiel Poncela; Semprún; Gómez de la Serna; Alberti, aprobó Historia universal de tres matriculadas… Y los Nobel: Camilo José Cela y Jacinto Benavente.

“Yo, flauta”; “trompeta”; “contrabajo”; “también contrabajo”; “guitarra”; “clarinete”, enumeran una veintena de 4º de la ESO. Casi la totalidad toca algún instrumento. Eligen el patio como su rincón predilecto, cómo no, mientras que otro grupo de 2º de la ESO se decanta por el laboratorio. Afirman resueltos: “Es interesante saber que personas célebres estudiaron aquí”. Y destaca Ruiz-Calero: “Cuidan el edificio y valoran lo que tienen, saben que son privilegiados. En 1º les damos un paseo por el centro y luego siempre están preguntando cuándo subirán al museo”. También hay quienes pidieron permiso para formar una orquesta. Son el futuro, como tantos otros lo fueron antes.

Intelectuales: Menéndez Pidal; María Teresa León; Giner de los Ríos; María Moliner, que pagó 40 pesetas por cuatro materias; Victoria Kent, Ken o Quen en los archivos; Clara Campoamor, Hildegart Rodríguez, seis cursos en cuatro años…

Pero nada es tan fotografiado como el título de Santiago Bernabéu.